viernes, 13 de febrero de 2026

Rever: La noche americana

Cuántas veces necesitamos volver a ver esas películas que nos marcaron la primera vez que las vimos esto es lo que me paso con La Noche Americana, en los primeros 80, la vi una y otra vez, el video, para adelante y para atrás analizando las escenas, los diálogos.

Hace unas semanas vi Tres Amigas de Emmanuel Mouret y la película me recordó el cine de Woody Allen y algunos planos me parecieron sacados del La Noche Americana, un recuerdo cruzo mi mente y tuve que volver a verla. François Truffaut, uno de los “enfant terrible” del cine francés, de la llamada “Nouvelle vague” tan en boca ahora con la película de Richard Linklater que tenemos en cartelera Nouvelle Vague.

Cada vez que volvemos a ver una película descubrimos nuevos simbolismos, mensajes ocultos, gestos, que no habíamos percibido. Quedarse solo con la trama de la película reduce cualquier capa de profundidad a la que deberíamos llegar, hay que observar los planos, la cámara, los colores, los sonidos, la dicción (si somos capaces de seguirla en V.O) y esto se aprecia cuando decidimos rever una película.

Truffaut fue: director, guionista, crítico y actor francés. Fue uno de los iniciadores y uno de los principales representantes de la teoría del cine de autor y del movimiento llamado la “nouvelle vague,” que encabezó junto a Claude Chabrol, Éric Rohmer, Jean-Luc Godard, Alain Resnais o Jacques Rivette, si bien luego evolucionó de un modo muy personal.

En 1958, rodó Los cuatrocientos golpes, que sirvió de carta de presentación al mundo del movimiento de la “nouvelle vague”.

Truffaut con esta obra brinda su personal homenaje al proceso de creación fílmica, donde los límites entre vida y cine se desdibujan.

El relato se construye en tres espacios bien diferenciados y muy marcados en la película: el mundo de los estudios de La Victorine en Niza en los que tiene lugar el rodaje de la ficción, el hotel Atlantic donde se aloja el equipo y la calle de los sueños recurrentes de Ferrand, siendo este último el único rodado en blanco y negro, donde el director, nos acerca a la intimidad de su pasión por el cine, se intercalan tres momentos en los que el protagonista sueña con un recuerdo de su infancia, es una escena nocturna donde un niño se aproxima a la entrada de unos cines para robar algunos carteles con fotogramas de «Ciudadano Kane», de su admirado Orson Welles.

Destacar alguna escena es casi imposible, hay demasiadas increíbles, el arranque en la plaza parisina, la escena de habitación a habitación, los veinte segundos de la esposa de la regidora, la escena de la música de la película escuchada por teléfono y abriendo el paquete con los libros, o la escena donde se explica la técnica cinematográfica que da nombre a la película. «La noche americana» consiste en rodar de día una escena de noche, gracias a un filtro que se instala delante del objetivo.

Las referencias cinematográficas en la película son constantes y se van desvelándose en detalles del decorado y la ambientación. Veremos una calle dedicada al director francés Jean Vigo en el set de la plaza parisina, un tapiz del polifacético artista Jean Cocteau o una fotografía de una de las figuras pioneras en la industria cinematográfica francesa el productor Leon Gaumont, en las paredes de los camerinos de la actriz protagonista y del productor, respectivamente. Un constante homenaje al cine que culmina con el momento en el que Ferrand recibe un paquete con libros de sus maestros cineastas. Sobre la mesa del despacho del productor vemos desfilar en primer plano obras literarias acerca del trabajo de Buñuel, Bergman, Hitchcock, Rosselini, Bresson, Lubitsch, Carl Theodor Dreyer, Howard Hawks y Jean-Luc Godard, mientras director y productor escuchan una versión de «Une petite île», pieza musical que el compositor Georges Deleure comparte con ellos a través de una llamada telefónica.

La noche americana. 1973, La Nuit américaine

Dirección: François Truffaut

Reparto: François Truffaut, Jacqueline Bisset, Valentina Cortese, Jean-Pierre Léaud, Jean-Pierre Aumont, Alexandra Stewart

Guion: François Truffaut, Jean-Louis Richard, Suzanne Schiffman

Fotografía: Pierre-William Glenn

Aclamadísimo filme del cinéfilo Truffaut que aborda la historia del rodaje de una película y los problemas que surgen entre los miembros del equipo. Un inolvidable homenaje al cine que obtuvo el Oscar al mejor film de habla no inglesa.

Cine dentro del cine donde se nos muestra los entresijos, los problemas, el ajetreo y el frenesí del rodaje de una película convencional, con grúas, figurantes, decorados, trucos, fotógrafos, guionistas, técnicas especiales, imprevistos, improvisaciones y más. Un retrato realista, acertado y sincero del proceso de rodaje y de la atmósfera que lo rodea.

La película es, el rodaje de otra película, el ritmo es ejemplar, un vaivén de situaciones que se solucionan con gente corriendo de un lado para otro en la que Truffaut interpreta el personaje del director y en la que su "alter ego" Jean-Pierre Léaud es un inmaduro protagonista acosado por delirios sentimentales y celos no poco justificados, Julie Baker, inestable por una crisis nerviosa y casada con un médico mucho mayor que ella; Alphonse, que amenaza con abandonar la filmación cuando su novia lo deja por uno de los técnicos; Alexandre, el veterano, muy profesional en sus escenas, pero nervioso e impaciente por ir a buscar a un muchacho al aeropuerto; la veterana estrella Séverine, que tiene problemas con el alcohol y olvida sus diálogos (en una memorable escena de la película se equivoca de puerta varias veces en dos minutos).

La película ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa 1974, y obtuvo tres nominaciones: al mejor director, a la mejor actriz de reparto (Valentina Cortese), y al mejor guion original en 1974.

La película podéis verla en: