La inclusión en rever de la película, 20000 especies de abejas (2024) de Estibaliz Urresola en la sección de rever viene dada por que la misma se ha programado en el cineclub de Roda de Berà del que soy socio, como no he podido asistir he decidido verla tranquilamente en casa aprovechando que está disponible en HBO y en RTVE (aquí está en VOSE). Una gran lección de cine y de humanidad, 20000 especies de abejas, no es solo una película sobre la transición de una niña de ocho años, es la historia de la transición de toda una familia que debe aprender a ver lo que tiene delante.
La película funciona como un preciso espejo de las tensiones identitarias de la sociedad actual. La cinta conecta directamente con los debates contemporáneos sobre las infancias trans, la diversidad de género y la deconstrucción de la familia patriarcal tradicional.
Las conversaciones familiares en la mesa, donde los reproches de la abuela Lita chocan contra la búsqueda de emancipación artística y personal de Ane, reflejan a la perfección cómo el núcleo familiar puede convertirse en una aduana represiva. Algunas de las frases de la película muestran que las convenciones de género son construcciones sociales, mientras que la diversidad es un hecho estrictamente natural.
Análisis crítico y reflexiones sobre el film
Estibaliz Urresola realiza un trabajo excepcional la cámara la sitúa constantemente a la altura de los ojos de la niña, obligando al espectador a experimentar una fuerte empatía con Cocó/Lucía. Tenéis una entrevista muy interesante con la directora en: https://www.youtube.com/watch?v=cX0OVzMZO-U
El guion no se centra en el conflicto o el drama desmedido, sino en el proceso orgánico de transición y aceptación familiar. El panal y la apicultura funcionan como una metáfora central perfectamente integrada. Cada abeja tiene una función en la colmena, al igual que cada miembro de la familia. El título 20000 especies de abejas nos recuerda la diversidad de la naturaleza, la familia de Lucía está compuesta y sostenida principalmente por mujeres (la abuela Lita, la madre Ane y la tía abuela Lourdes). Al igual que en una colmena, donde las abejas obreras y la reina sostienen toda la comunidad, esta estructura familiar es marcadamente matriarcal. Sin embargo, la colmena también muestra que la familia puede ser un lugar de vigilancia constante, donde el grupo a menudo presiona al individuo para que cumpla una función predeterminada en favor del orden colectivo.
La tía abuela Lourdes representa la conexión con la naturaleza pura, libre de las normas de la civilización urbana. Ella cuida a las abejas observándolas y respetando sus tiempos, no imponiéndoles su voluntad. Sera ella quien le enseñe a Cocó/Lucía que en la naturaleza la diversidad es la norma, ayudándola a entenderse a sí misma fuera de las etiquetas sociales que los adultos intentan imponerle.
La miel y la cera simbolizan el moldeado de la identidad y la memoria familiar. Ane trabaja con arcilla y cera para crear los moldes de las esculturas de hierro. El guion conecta de forma poética el arte con la crianza: ambas requieren moldear, dar forma, pero también saber soltar cuando la materia (o la identidad del hijo) pide tomar su propio rumbo sin ser forzada.
La película prescinde casi por completo de una banda sonora no hay música de fondo añadida. El paisaje sonoro está compuesto por sonidos reales del entorno: el zumbido de las abejas, el viento, el agua del río y los murmullos de las conversaciones familiares. Este diseño sonoro inmersivo refuerza el tono documental y la autenticidad del relato.
La búsqueda de Lucía/Cocó obliga a Ane a enfrentarse a sus propios traumas no resueltos con su madre. La transición de la niña actúa como un catalizador para que la madre reconozca sus propios deseos de libertad y rompa con los mandatos familiares heredados.
A diferencia del castellano o el francés, el euskera no marca el género gramatical en sus pronombres ni sustantivos. El euskera no posee género gramatical en sus sustantivos ni en sus pronombres (no existen el "él" o "ella" marcados del castellano, sino el pronombre neutro hura). Esta característica orgánica de la lengua conecta con la idea de una naturaleza que no etiqueta ni clasifica rígidamente, ofreciendo un espacio de refugio verbal donde las convenciones de género se diluyen, la protagonista no necesita encajarse inmediatamente en el binario "niño" o "niña". Es un espacio donde las palabras no la encasillan.
La película demuestra cómo nombrar a alguien implica reconocer su existencia, hasta que los demás no la llaman por su verdadero nombre, la niña permanece invisible dentro de su propio entorno. Al principio de la película, la niña vive en una dolorosa invisibilidad. Su entorno insiste en llamarla Aitor (su nombre de nacimiento), un nombre que le asfixia. Para protegerse, ella misma se refugia en Cocó. Este actúa como una zona de nadie: no es el nombre masculino que la hiere, pero tampoco es su nombre real. Es el reflejo de su condición de "invisible".
Será la tía abuela Lourdes quien verbalizará de forma explícita en el colmenar cuando habla de las abejas y de la naturaleza: lo que no tiene nombre, no existe. Si el entorno familiar se niega a pronunciar su verdadero nombre, está negando su propia humanidad y su derecho a ser. La película plantea que el silencio de la familia no es neutral; es una forma de borrado.
La resistencia a nombrarla no nace necesariamente del odio, sino del miedo y del duelo de los adultos. Para Ane, la madre, pronunciar el nombre de su hija implica dejar ir al hijo que creía tener y enfrentarse a una sociedad rígida. Y aquí es donde surge la duda, el conflicto central de la película es la transición de la niña (ella tiene clarísimo quién es desde el principio), o es la transición de su entorno para ser capaz de verla.
El momento definitivo ocurre tras la desaparición de la niña en el bosque. La familia se interna en la naturaleza, despojada de las convenciones sociales de la casa, para buscarla. Es ahí donde el grito desesperado de la madre rompe el tabú. Al llamarla Lucía en voz alta, el nombre resuena en el bosque y opera el milagro: la niña deja de estar perdida porque, por fin, ha sido encontrada en su verdadera entidad.
Detalles de producción y rodaje
El rodaje se desarrolló de manera itinerante entre diversas localizaciones del País Vasco y Navarra, situando la acción principal en el entorno rural de Llodio (Álava) y Hendaya. Esta localización transfronteriza no es casual; subraya visualmente la noción de tránsito que atraviesan los personajes.
Para lograr la naturalidad con las abejas reales en el colmenar, el equipo de rodaje trabajó en estrecha colaboración con apicultores locales, habituando a los actores a interactuar con los enjambres sin trajes especiales de protección completa en algunas tomas, priorizando una inmersión realista.
Premios y Reconocimientos
El largometraje tuvo un recorrido histórico en festivales nacionales e internacionales.
Festival Internacional de Cine de Berlín: Oso de Plata a la Mejor Interpretación Protagonista para Sofía Otero, convirtiéndose en la actriz más joven en ganarlo.
En la 38.ª edición de los Premios Goya (2024) la película tuvo 15 nominaciones, de las cuales terminó consiguiendo 3: Estibaliz Urresola Solaguren se alzó con un doble reconocimiento a la mejor dirección novel y al mejor guion original, consolidando su brillante debut en el cine de ficción. El tercer cabezón de la noche fue para la veterana Ane Gabarain, quien se llevó el premio a la mejor actriz de reparto por su papel de la tía abuela Lourdes. La joven protagonista Sofía Otero no pudo optar al premio a la mejor actriz revelación debido a la cláusula legal que impide la nominación de menores de 16 años.
El resto de las 12 nominaciones fueron: Patricia López Arnaiz compitió como Mejor actriz protagonista, mientras que Itziar Lazkano figuró en la categoría de Mejor actriz de reparto compartiendo espacio con su compañera de reparto premiada y Martxelo Rubio optó al galardón de Mejor actor de reparto, mejor película, mejor dirección de fotografía para Gina Ferrer García, mejor montaje para Raúl Barreras, mejor dirección artística para Izaskun Urkijo, mejor dirección de producción para Pablo Vidal, mejor diseño de vestuario para Nerea Torrijos, y mejor maquillaje y peluquería a cargo de Ainhoa Eskisabel y Olga Cruz, mejor sonido, Eva Valiño, Koldo Corella y Xanti Salvador, mejores efectos especiales por el trabajo de Mariano García Marty y su equipo.
Festival de Málaga: Biznaga de Oro a la Mejor Película Española y Biznaga de Plata a la Mejor Actriz de Reparto para Patricia López Arnaiz.
En la XI edición de los Premios Feroz (2024), otorgados por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España, la película obtuvo un total de 7 nominaciones y se alzó con 2 de los galardones más codiciados de la noche. a la mejor película dramática y la mejor actriz de reparto Patricia López Arnaiz.
Ficha Técnica
Dirección: Estibaliz Urresola Solaguren
Reparto: Sofía Otero, Patricia López Arnaiz, Ane Gabarain, Itziar Lazkano, Martxelo Rubio, Sara Cózar
Guion: Estibaliz Urresola Solaguren
Fotografía: Gina Ferrer
Montaje: Raúl Barreras
Música: Sin banda sonora original (Paisaje sonoro ambiental de Eva Valiño, Koldo Corella y Xanti Salvador)
El trabajo interpretativo es muy bueno, la jovencísima Sofía Otero de una verisimilitud al personaje fuera de lo corriente y su mirada transmite toda la dificultad y confusión de su identidad sin recurrir a la sobreactuación. A su lado, Patricia López Arnaiz firma una vez más una brillante interpretación como Ane, una madre atrapada entre la culpa, la herencia familiar y el instinto de protección. Ane se debate constantemente entre el amor incondicional y el miedo reverencial al qué dirán de un entorno que vigila y juzga. El personaje de Lourdes interpretado por Ane Gabarain da a la trama un toque íntimo, costumbrista y conmovedor.
Sinopsis
Cocó, una niña de ocho años a la que su entorno insiste en llamar Aitor, sufre una profunda crisis de identidad durante las vacaciones de verano en un pueblo del País Vasco. Mientras su madre Ane intenta reconducir su carrera artística y profesional lidiando con una crisis matrimonial, Cocó se refugia en el colmenar de su tía abuela Lourdes. Rodeada de abejas, naturaleza y la sabiduría matriarcal de su tía, la pequeña iniciará un viaje íntimo de autoafirmación que obligará a toda su familia a deconstruir sus miedos, romper tabúes del pasado y aprender a llamarla por su verdadero nombre.
Podéis verla en: RTVE Play (Disponible en VOSE y versión doblada) y en HBO

























