miércoles, 16 de septiembre de 2026

Rever: Tal como éramos

Si hace pocos días os proponía rever otra gran película de Sydney Pollack, Los tres días del Cóndor, con Robert Redford, hoy os propongo una anterior, Tal como éramos, The Way We Were del mismo director y con el mismo protagonista. Y es que hemos de aprovechar que Redford cumpliría este 2026 nada menos que 90 años y el día de hoy se cumple el primer aniversario de su fallecimiento.

Antes de firmar obras maestras de la talla de Memorias de África o la mencionada cinta de espionaje, Pollack reunió a Robert Redford y a una arrolladora Barbra Streisand en esta pasional, amarga y desgarradora historia de amor y madurez.

‘Mr. Mainstream’, como al propio director le gustaba definirse, siempre se caracterizó por hablar un lenguaje cinematográfico absolutamente claro y diáfano. Los espectadores y las numerosas estrellas a las que dirigió a lo largo de más de 40 años de trabajo así pueden testificarlo. Una de ellas, Robert Redford, fue uno de sus mejores amigos: rodó siete películas a su lado y juntos fundaron el célebre Festival de Sundance.

En Tal como éramos (The Way We Were, 1973), Pollack nunca propuso un romance convencional. El contraste físico e ideológico entre la pareja protagonista fue tan explosivo como eficaz, y la química que se estableció entre Redford y Streisand traspasó la pantalla fulminantemente. Porque el amor es un complejísimo chispazo que siempre se produce en el momento más inesperado con la persona más imprevisible. Vemos cómo un hombre y una mujer luchan por salvar obstáculos, por vencer prejuicios o por enarbolar nuevas esperanzas.

La trama de la película se despliega en una lograda estructura en tres tiempos: los años 30 en la universidad, los convulsos 40 con el reencuentro en plena Segunda Guerra Mundial y el esplendor de Hollywood, y finalmente los años 60 en Nueva York.

Más allá del melodrama, el gran pilar de la película es la militancia política incansable de Katie Morosky (Barbra Streisand) y las amargas controversias de una época convulsa. La película aborda de frente la nefasta "caza de brujas" del macartismo en Hollywood, las listas negras y la persecución de la disidencia ideológica. Mientras Katie palpa sus emociones desde la coherencia y el compromiso infranqueable con sus ideas, Hubbell Gardiner (Robert Redford) representa a ese perfil más distante, el genio talentoso pero cómodo que termina cediendo a lo que se espera de él, claudicando y renunciando al compromiso político a cambio de no arruinar su carrera como guionista en la industria.

Nos recuerda cómo el sistema empuja muchas veces al individuo a la autocensura o al conformismo, mientras que mantenerse firme en los principios conlleva una inevitable marginación. La historia se convierte así en un texto recomendable donde la ideología desplaza al simple gusto y el drama político sobrepasa al romance tradicional.

En su estreno, la película generó pasiones enfrentadas entre la crítica de la época. El emotivo final con el tema principal interpretado por la propia Barbra Streisand, que suena a lo largo de la cinta varias veces es conmovedor, pero al mismo tiempo no convence ese tipo de amor que dura hasta la muerte, pero que no puede tener un final feliz porque no está hecho para la convivencia no parece muy realista, aunque un triste final siempre resulta tremendamente eficaz en términos lacrimógenos.

Interpretación completa: https://youtu.be/_K2_Kl36IEA


Producida con un presupuesto de 15 millones de dólares, la película fue un auténtico fenómeno comercial, recaudando cerca de 50 millones de dólares en la taquilla estadounidense.

En los Premios Óscar (1973), cosechó 6 nominaciones y se alzó con dos estatuillas cinematográficas decisivas:

Óscar a la Mejor Banda Sonora Original (Marvin Hamlisch)
Óscar a la Mejor Canción Original ("The Way We Were", de Marvin Hamlisch, Marilyn Bergman y Alan Bergman, interpretada por Barbra Streisand)
Nominación a la Mejor Actriz (Barbra Streisand)
Nominación a la Mejor Dirección de Fotografía (Harry Stradling Jr.)
Nominación a la Mejor Dirección Artística (Stephen B. Grimes y William Kiernan)
Nominación al Mejor Vestuario (Dorothy Jeakins y Moss Mabry)

Además, obtuvo el Globo de Oro a la Mejor Canción Original (junto a la nominación de Streisand como mejor actriz) y una nominación en los premios BAFTA a la mejor actriz.

Sinopsis:
Hubbell Gardiner y Katie Morosky son dos estudiantes universitarios con caracteres e ideologías diametralmente opuestas. Hubbell es un atractivo atleta, con clase, un gran conquistador y amante de la buena vida con talento para la escritura. Katie es una militante marxista con una decidida vocación política, combativa e intransigente con sus ideales. Años después de su etapa académica, sus caminos se cruzan en Nueva York durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de sus insalvables diferencias, se enamoran y se casan. Sin embargo, cuando se trasladan a Hollywood para impulsar la carrera de Hubbell como guionista, el asfixiante ambiente de la "caza de brujas" anticomunista y las cesiones éticas de él pondrán a prueba su matrimonio hasta límites insostenibles.

Dirección: Sydney Pollack
Reparto: Barbra Streisand, Robert Redford, Bradford Dillman, Lois Chiles, Patrick O'Neal, Viveca Lindfors, Allyn Ann McLerie, Herb Edelman
Guion: Arthur Laurents (basado en su propia novela)
Fotografía: Harry Stradling Jr.
Montaje: Margaret Booth
Música: Marvin Hamlisch





jueves, 10 de septiembre de 2026

Rever: Paseando a Miss Daisy

Propongo rever Paseando a Miss Daisy, Driving Miss Daisy, 1989, una joya cinematográfica que, más allá de ser un entrañable relato de amistad a lo largo de un cuarto de siglo, se erige como un sutil e imprescindible espejo sociocultural. Dirigida por Bruce Beresford y basada en la aclamada obra teatral de Alfred Uhry, esta cinta nos invita a reflexionar sobre la dignidad en el ocaso de la vida, el valor de la tolerancia frente a los prejuicios y las inercias de una sociedad dominada por la segregación y el conservadurismo.

Maravilloso drama, de hondos sentimientos que se demuestran con suavidad y honestidad. Paseando a Miss Daisy es una obra sencilla pero infinitamente conmovedora. Las interpretaciones de la pareja protagonista son soberbias: Jessica Tandy ofrece un retrato memorable como Miss Daisy, encarnando con obstinada terquedad e incredulidad el paso inexorable del tiempo y los temores de la vejez; por su parte, Morgan Freeman deslumbra en otra actuación magistral, repleta de paciencia, dignidad, calidez y sabiduría popular. Asimismo, destaca un sorprendente Dan Aykroyd, en uno de los papeles dramáticos más sólidos de su carrera. La dirección de Beresford destaca por eludir el efectismo y la demagogia, construyendo una atmósfera donde la cotidianidad de vidas sencillas se convierte en poesía pura.

Aunque ambientada en la Georgia (Estados Unidos) de mediados del siglo pasado (un contexto sociohistórico marcado por la segregación racial y las tensiones contra las minorías judías y afroamericanas), la película adquiere un valor profético que conecta directamente con los debates y problemáticas contemporáneas.

Uno de los grandes aciertos de la cinta es cómo retrata el contexto histórico de la época a través del trasfondo de violencia e intolerancia. La película no elude acontecimientos verdaderos desgarradores, como el atentado con bomba contra la sinagoga de Atlanta (The Temple) o la constante sombra amenazante de los atentados del Ku Klux Klan. Cuando la sinagoga de Miss Daisy sufre el ataque con dinamita, la anciana reacciona con estupor e incredulidad, mientras Hoke, con triste resignación, le recuerda la cruda realidad del odio racial y religioso en el Sur ("Usted sabe tan bien como yo quiénes han sido"). Este paralelismo entre la discriminación que sufren tanto la comunidad negra como la judía sirve hoy como un poderoso recordatorio frente a los brotes contemporáneos de racismo, antisemitismo y discursos de odio.


Otra de las escenas y más brillantes y reveladoras de toda la película es en la que Hoke (Morgan Freeman) le solicita un aumento de sueldo a Boolie (Dan Aykroyd), tras revelarle con picardía que la competencia le ha hecho una oferta tentadora.

Hoke no pide el aumento desde la suplica o el victimismo, sino desde el reconocimiento de su propio valor. En una sociedad segregada que sistemáticamente invisibilizaba el trabajo de las personas de raza negra, Hoke demuestra una inteligencia estratégica impecable. Sabe que se ha vuelto indispensable para la familia y utiliza las reglas del propio juego capitalista (la ley de la oferta y la demanda) a su favor.

Al soltar la frase de que "se siente uno bien cuando se lo rifan" ("It feels good to be wanted"), Hoke reivindica algo que va mucho más allá del dinero: la validación profesional y el orgullo personal. Tras décadas de trato servil en el Sur, experimentar por primera vez que su trabajo es codiciado y valorado por diferentes empleadores le devuelve una profunda cota de dignidad.

Esta secuencia refleja a la perfección la ironía de las clases acomodadas de la época. Boolie aprecia sinceramente a Hoke y sabe lo difícil que es bregar con el carácter de su madre, pero como empresario y burgués, no le aumentará el sueldo de forma espontánea hasta que no ve amenazada su propia comodidad.

Hoke comprende esta dinámica a la perfección y no siente culpa al presionar a Boolie. Con una sonrisa serena y educada pero firme, le demuestra a su patrón que, aunque sea un sirviente en apariencia, él es el dueño de su tiempo y de su trabajo.


Especial atención merece la dimensión pedagógica e intergeneracional de la cinta. A lo largo de los años, vemos cómo Miss Daisy, antigua maestra de escuela, enseña a leer a un Hoke ya adulto con infinita paciencia. Ese acto de generosidad y educación germina de la forma más bella en el tramo final de la película: cuando Boolie le pregunta a un anciano Hoke cómo ha logrado llegar hasta allí, el chófer le revela con orgullo que lo ha traído su nieta, quien actualmente es profesora en el Spelman College (una emblemática universidad históricamente negra).

Esta revelación, de una sutileza arrolladora, funciona como una magistral alegoría del cambio social y el avance de los derechos civiles: En dos generaciones, la familia de Hoke pasa de la analfabetización forzada y la sumisión servil de los años 40 a ostentar la cúspide de la docencia universitaria y la independencia profesional en los años 70. - El círculo se cierra con una emotiva justicia poética: la anciana profesora judía que enseñó a leer al abuelo ve, de forma indirecta, cómo ese legado del saber ha convertido a la nieta de este en una referente académica para las nuevas generaciones de mujeres negras.

Excelente maquillaje y caracterización: Uno de los logros más deslumbrantes de la producción fue su equipo de maquillaje y peluquería. Gracias a un trabajo excepcional, la evolución física de los múltiples personajes a lo largo de más de 20 años está increíblemente lograda, mostrando de forma natural, realista y digna el envejecimiento orgánico de los protagonistas sin caer jamás en la caricatura.

El paso del tiempo en los detalles cotidianos: La temporalidad y el discurrir de los años están magistralmente expresados sin necesidad de intertítulos intrusivos. La película utiliza refinados elementos de dirección de arte: el cambio en los modelos de los coches (del clásico Hudson Commodore a los majestuosos Cadillac de distintas épocas), las tarjetas de Navidad que se intercambian, los calendarios en las paredes y la evolución de la publicidad comercial e industrial que adorna los escenarios.

La película se rodó principalmente en diversas localizaciones de Georgia, incluyendo Atlanta y la histórica zona de Druid Hills, retratando el tránsito de la sociedad sureña desde los años 40 hasta principios de los 70.

Premios Oscar (1989): Obtuvo 9 nominaciones en total, convirtiéndose en una de las grandes triunfadoras de la 62.ª edición de los Oscar con:

Cuatro estatuillas: Mejor Película, Mejor Actriz Principal (Jessica Tandy, quien a sus 80 años se convirtió en la intérprete de mayor edad en ganar la estatuilla), Mejor Guion Adaptado (Alfred Uhry) y Mejor Maquillaje (Manlio Rocchetti, Lynn Barber y Kevin Haney.)

Cinco nominaciones: Mejor Actor Principal (Morgan Freeman), Mejor Actor de Reparto (Dan Aykro, yd), Mejor Dirección Artística / Diseño de ProducciónMejor Diseño de Vestuario y Mejor Montaje

Globos de Oro (1989): Ganadora de 3 premios (Mejor Película Comedia/Musical, Mejor Actor y Mejor Actriz).

Festival de Berlín: Reconocimiento con el Oso de Plata a la mejor actuación conjunta para Jessica Tandy y Morgan Freeman.

Sinopsis:
Miss Daisy (Jessica Tandy), una antipática profesora jubilada de 72 años y viuda judía de buena posición económica, sufre un percance al volante. Temiendo un accidente grave o el caos circulatorio, su hijo Boolie (Dan Aykroyd) decide contratar a Hoke Colburn (Morgan Freeman), un chófer afroamericano de carácter tranquilo y bonachón. Al principio, la anciana se resiste a aceptar la ayuda de Hoke por no sentirse inútil. Sin embargo, con paciencia, educación y humanidad, Hoke irá venciendo las barreras iniciales hasta forjar una incondicional amistad de 25 años.

Dirección: Bruce Beresford
Reparto: Jessica Tandy, Morgan Freeman, Dan Aykroyd, Patti LuPone, Esther Rolle.
Guion: Alfred Uhry (basado en su propia obra de teatro)
Fotografía: Peter James
Montaje: Mark Warner
Música: Hans Zimmer

Presupuesto: 7,5 M$ | Recaudación: 145, 8 M$

La película puede verse en:
Movistar Plus+, FlixOlé y en plataformas como Apple TV, Prime Video y Google TV.






Curiosidades

Recorriendo el barrio me he dado cuenta de la cantidad de persianas que están pintadas con una belleza muy particular, increíbles grafiteros con sus pinturas y sus espráis pueden ser contratados para decorarlas.


jueves, 3 de septiembre de 2026

Rever: Los tres días del Cóndor

Proponemos rever Los tres días del Cóndor, Three Days of the Condor, (1975), un thriller de paranoia política tan helador como profético, cuya vigencia resuena hoy con más fuerza que nunca.

Desde el primer minuto, Sydney Pollack nos sumerge en un clima insoportable de suspense y asfixia. La cámara convierte a Nueva York en un escenario gris, gélido y hostil donde nadie está a salvo. Robert Redford firma una actuación soberbia como Joe Turner ("Cóndor"), encarnando con maestría el paso del intelectual desapegado al hombre acorralado que debe recurrir a su puro instinto de supervivencia.

La película capturó de lleno la profunda intranquilidad social tras el escándalo Watergate de 1973. Pollack puso rostro a la paranoia colectiva y a la creciente desconfianza hacia las instituciones, destapando lo que hoy denominamos abiertamente las "cloacas del Estado": estructuras paralelas de poder que actúan al margen de la ley bajo el pretexto de la seguridad nacional.

En la cinta emergen planos del exterior e interior de las tristemente famosas Torres Gemelas, presentadas como la sede neoyorquina de la CIA. La desgarradora coincidencia con los atentados del 11 de septiembre de 2001 carga hoy esas imágenes de una extraña resignificación: los edificios no solo representaban el poder hegemónico e imperial estadounidense, sino también la vulnerabilidad de un sistema expuesto a sus propias sombras geopolíticas.

El inolvidable diálogo final resulta desgarradoramente premonitorio:

"Have you ever thought what happens when we run out of oil? ... How do you know they'll print it?"

¿Alguna vez has pensado qué pasará cuando nos quedemos sin petróleo? ¿Cómo sabes que lo publicarán? Es la justificación geopolítica y fría que da el alto cargo de la CIA sobre las intervenciones del Estado para asegurar recursos vitales.

¿Cómo sabes que lo imprimirán/publicarán? Es la frase final con la que la CIA siembra la duda sobre si la prensa independiente (The New York Times) realmente se atreverá a desafiar al poder o si acabará cediendo al control institucional.

La duda que plantea la escena, la prensa publicará la filtración o si cederá a la presión del poder, dialoga directamente con nuestra era digital. Si en los 70 el dilema era la censura o sumisión de los grandes diarios ante el Estado, hoy esa mordaza se ha trasladado a la informática, las redes sociales y los algoritmos gestionados por los nuevos magnates tecnológicos.

La producción contó con un rodaje itinerante por localizaciones neoyorquinas reales como Brooklyn, la Estación Central y el World Trade Center. El guion de Lorenzo Semple Jr. y David Rayfiel tuvo que maniobrar sutilmente para sortear las trabas administrativas de la época al retratar las operaciones encubiertas de la inteligencia estadounidense.

La película obtuvo una nominación al Oscar al Mejor Montaje (Fredric Steinkamp y Sepp Steinkamp) y la medalla del Cartagena Film Festival a Mejor Actor para Redford, además del reconocimiento unánime de la crítica internacional como cumbre del cine político de los setenta.

Dirección: Sydney Pollack
Guion: Lorenzo Semple Jr., David Rayfiel (Basado en la novela de James Grady).
Fotografía: Owen Roizman
Montaje: Fredric Steinkamp, Sepp Steinkamp
Música: Dave Grusin
Reparto: Robert Redford como Joe Turner, “Cóndor” (Analista de la CIA), Faye Dunaway como Kathy Hale (Fotógrafa involucrada en la huida), Cliff Robertson como J. Higgins (Subdirector de la CIA en Nueva York), Max von Sydow como Joubert (Asesino a sueldo profesional), John Houseman como Mr. Wabash (Veterano directivo de la CIA), Addison Powell como Leonard Atwood (Subdirector adjunto de la CIA), Walter McGinn como Sam Barber (Amigo y compañero de Turner en la CIA), , Tina Chen como Janice Chon (Compañera de Turner en la oficina), Michael Kane como S.W. Wicks (Jefe directo de Turner), Don McHenry como Dr. Lappen (Médico de la CIA), Carlin Glynn como Mae Barber (Esposa de Sam Barber), Hank Garrett como El cartero “asesino” (Agente que ataca a Turner en el apartamento).

Sinopsis
Joe Turner es un analista de la CIA dedicado a leer novelas para detectar mensajes codificados. Su rutina se quiebra violentamente cuando regresa a la oficina y encuentra a todos sus compañeros ejecutados. Solo y sin saber en quién confiar, emprende una huida desesperada para desenmascarar una red de corrupción dentro de su propia organización.

Disponible actualmente bajo suscripción en Movistar Plus+ y Filmin: https://www.filmin.es/pelicula/los-tres-dias-del-condor





miércoles, 26 de agosto de 2026

Rever: Bagdad Café

Os propongo rever Bagdad Café (Out of Rosenheim, 1987), una obra imprescindible dirigida por el cineasta alemán Percy Adlon, Un oasis de empatía y sororidad en el desierto del aislamiento contemporáneo. La película bien podría esperar a que la colocara en Se estreno hace 40 años, pues a finales de 2028 se cumplirá esa efeméride. En un panorama audiovisual hiperacelerado, volver a este rincón polvoriento del desierto de Mojave no solo es un ejercicio de nostalgia cinéfila, sino una imperiosa necesidad ética. La película se mantiene fresca, vibrante y profética, alzándose como un refugio poético frente al desamor, la soledad transatlántica y la rigidez de las fronteras físicas y culturales.

La magia del director Percy Adlon reside en haber filmado un maravilloso drama en clave de comedia sensible, huyendo del cinismo para abrazar una calidez transformadora. La química que se genera en pantalla entre Marianne Sägebrecht (Jasmin Münchgstettner) y CCH Pounder (Brenda) es sencillamente magistral.

Jasmín, una turista bávara de porte encorsetado y sombrero con pluma, desciende del coche tras una agria disputa marital y camina sola sin más equipaje que su maleta por la inmensidad de la Ruta 66. En el polo opuesto está Brenda, una mujer negra desgastada por la precariedad financiera, el abandono de su esposo y la ininterrumpida carga de regentar un decadente motel, cafetería y gasolinera de camioneros. El encuentro inicial es áspero, marcado por la sospecha mutua y el choque cultural más absoluto.

Apoyado en la icónica y cálida fotografía de Bernd Heinl con una composición visual hipnótica, la dirección de Adlon nos convertirá la rutina diaria en un escenario de sanación colectiva. Completa este singular retablo el siempre carismático Jack Palance como Rudi Coxx, un excéntrico exescenógrafo de Hollywood enamorado de la belleza poco convencional de Jasmín, junto a un abanico de secundarios inolvidables (la tatuadora Debby, el joven Salomo tocando a Bach al piano y el pausado camarero nativo americano Cahuenga).

Al rever Bagdad Café con los ojos del presente, podemos ver algunas de las problemáticas que hoy asfixian nuestras sociedades. El motel aislado de Brenda no es solo una localización desértica; es la alegoría perfecta de la desarticulación social, la precariedad estructural y el aislamiento urbano y migratorio.

Jasmín representa al migrante desubicado, al cuerpo extraño que irrumpe en un territorio exhausto por la especulación del capitalismo de carretera y la falta de oportunidades. Frente a la paranoia moderna ante el "diferente", la película propone la sororidad y el trabajo comunitario como antídoto. La cafetería, que arranca como un espacio hostil e insalubre, se transforma gradualmente mediante trucos de magia casera, limpieza compartida y espectáculos improvisados en un centro de reunión donde camioneros, marginados y nómadas encuentran refugio.

«A veces, en medio del desierto más árido de la precariedad y el olvido, basta el encuentro de dos mujeres heridas para edificar una comunidad donde antes solo había polvo y desconfianza.»

En una era marcada por la gentrificación y la desintegración de la vida comunitaria, la lección de Bagdad Café es de una vigencia aplastante: la verdadera utopía no requiere grandes infraestructuras, sino la disposición a mirar al otro sin prejuicios.

Me gustó tanto la inolvidable banda sonora de la película en su momento que no dudé en comprarme el álbum original. La hipnótica melodía de "Calling You", compuesta por Bob Telson e interpretada magistralmente por Jevetta Steele, se convirtió en la banda sonora de toda una etapa de mi vida. Hoy en día, mi hija se ha apoderado de aquel álbum y lo tiene en su casa, demostrando que las verdaderas joyas culturales no solo resisten el paso del tiempo, sino que pasan de generación en generación como un legado de sensibilidad compartido.


El rodaje de Bagdad Café se llevó a cabo en la remota localidad de Newberry Springs, California, a lo largo de la emblemática Ruta 66. El local utilizado como escenario real —conocido originalmente como Sidewinder Cafe— se convirtió tras el éxito arrollador del film en un lugar de peregrinación internacional rebautizado oficialmente como Bagdad Café.

Percy Adlon y su esposa y coguionista Eleonore concibieron la historia con una libertad creativa absoluta, alejada de los grandes estudios de Hollywood. La producción alemana supo esquivar los clichés del cine comercial combinando actores de la escena europea con mitos del cine americano como Jack Palance, quien aceptó el papel cautivado por la delicadeza del guion. La película tuvo dos montajes internacionales: la versión estadounidense (95 minutos) y la versión alemana completa (108 minutos), la cual profundiza con mayor sutileza en la transformación de los personajes.

Dirección: Percy Adlon
Guion: Eleonore Adlon, Percy Adlon
Fotografía: Bernd Heinl
Montaje: Norbert Herzner
Música: Bob Telson (Canción principal: "Calling You")
Reparto: Marianne Sägebrecht (Jasmin), CCH Pounder (Brenda), Jack Palance (Rudi Coxx), Christine Kaufmann (Debby), Monica Calhoun (Phyllis), Darron Flagg (Salomo), George Aguilar (Cahuenga), G. Smokey Campbell (Sal), Hans Stadlbauer (Muenchgstettner), Alan S. Craig (Eric), Apesanahkwat (Sheriff Arnie), Ronald Lee Jarvis, Mark Daneri, Ray Young, Gary Lee Davis.

Sinopsis:
En medio del desierto de Mojave, tras una violenta discusión con su marido, la turista alemana Jasmin abandona el vehículo y camina desorientada hasta llegar al Bagdad Café, un destartalado motel de carretera. Allí choca con Brenda, la impulsiva dueña del local, agobiada por las deudas y sus problemas familiares. A pesar de los recelos iniciales y las barreras culturales, Jasmin empieza a integrarse en la rutina del lugar, atrayendo a una singular galería de parroquianos. Poco a poco, la magia, el afecto y la solidaridad transformarán aquel lúgubre rincón en un floreciente y caluroso oasis de amistad.

Premios Oscar (1989): Nominación a Mejor Canción Original (Bob Telson por "Calling You").
Premios César (1989): Ganadora a la Mejor Película Extranjera (Percy Adlon).
Premios del Cine Alemán (Deutscher Filmpreis 1988): Ganadora a la Mejor Película y Mejor Actriz (Marianne Sägebrecht).
Bavarian Film Award (1988): Ganadora a Mejor Guion (Eleonore & Percy Adlon).
Ernst Lubitsch Award (1988): Ganador Percy Adlon.
Premios Amanda (1989): Ganadora a la Mejor Película Extranjera.
Premios Guldbagge (1989): Ganadora a la Mejor Película Extranjera.
Artios Awards (1989): Ganadora al Mejor Casting para Película de Comedia (Al Onorato y Jerold Franks).

Podemos ver la película en streaming a través de Filmin:





miércoles, 19 de agosto de 2026

Rever: Volver a empezar

Proponemos hoy en rever Volver a empezar, 1982, la obra cumbre de José Luis Garci que marcó un hito histórico e insustituible en la cinematografía española al alzarse con el primer premio Óscar a la mejor película extranjera de nuestra historia. Un abrazo de la memoria, el exilio y la dignidad de una generación interrumpida. Maravilloso drama, de una sensibilidad madura y conmovedora, este filme es tan áspero como necesario de revisar bajo la luz de nuestro tiempo. Tras pasar inicialmente por las salas entre la frialdad de la crítica local y las dudas del gran público, su redescubrimiento internacional reveló lo que verdaderamente es: una elegante elegía a la reconstrucción de la vida tras las desgarradoras heridas del exilio y la dictadura.

Dirección: José Luis Garci
Reparto: Antonio Ferrandis, Encarna Paso, José Bódalo, Agustín González, Pablo del Hoyo, Marta Fernández Muro, Pedro Ruiz (voz)
Guion: José Luis Garci, Ángel Llorente
Fotografía: Manuel Rojas (Medalla del CEC)
Montaje: Miguel González-Sinde
Música: Johann Pachelbel (Canon), Cole Porter (Begin the Beguine). Interpretaciones al piano: Jesús Glück

martes, 11 de agosto de 2026

Se estreno hace 40 años

Como ya indiqué en las entradas de junio y julio, el verano de 1986 no fue muy interesante en cuanto a estrenos en España, con lo cual voy a poner en agosto un estreno de septiembre, concretamente del 15 de septiembre, se trata de El color púrpura de Steven Spielberg.

El color púrpura. The Color Purple, de Steven Spielberg 1985.

¿Quién no recuerda a una desgarradora Whoopi Goldberg haciendo el juego de palmas en el campo de flores o alzando la voz tras años de silencio? Que Spielberg dirigiese El color púrpura justo un año después de Indiana Jones y el templo maldito fue el inicio de su "entrada en el cine serio". Fue un auténtico golpe sobre la mesa: el cineasta se atrevía a narrar la historia de una mujer afroamericana a principios del siglo XX, víctima de abusos, violencia machista y marginada por una sociedad racista. Una rotunda declaración de intenciones que, aunque en EE. UU. los Óscar dejaron de vacío tras 11 nominaciones, el público encumbró como una obra de culto sobre la dignidad y la superación femenina.