Camino Ignaciano. Etapa 27. Montserrat a Manresa 24,43 Km.
Etapa realizada el viernes 9 de octubre de 2026 de forma conjunta con la etapa 26, etapa de bajada, aunque hay una pendiente acumulada nada despreciable, con esta etapa ponemos punto final al camino, han sido en mi caso 31 etapas, 687 km. Punto final a este camino.
Ruta Wikiloc y perfil:
No hay nada en el camino para desayunar, con lo cual hay que esperar a que abran en el complejo de Montserrat, sobre las 9:00 o utilizar las máquinas de vending. Nosotros hemos arrancando sobre las 8:00 y sin tomar nada.
Hoy abra que girarse continuamente, pues las vistas que vamos dejando a nuestra espalda son espectaculares.
Itinerario:
Emprendemos la marcha, saliendo del monasterio de Montserrat por el mismo Camí dels Degotalls por el que llegamos al Monasterio. Deshacemos lo andado, así que volvemos a la misma carretera, pero ahora la tomamos a nuestra izquierda, puesto que nos dirigimos de nuevo a la ermita de Santa Cecilia, que ya conocemos. Caminamos por el sendero paralelo a la carretera y después de pasar por la derecha del túnel, vemos la ermita en lo alto, junto a la carretera.
Llegados a ella, tomamos un camino asfaltado que baja a nuestra derecha. Un poste nos indica “GR-4 a Sant Cristófol”. Seguimos su indicación. Dejamos la ermita a nuestra izquierda y vamos bajando por el camino asfaltado. Vamos en paralelo a la carretera, pero por debajo de ella. Cruzamos torrenteras que bajan de la montaña.
Seguimos las indicaciones del sendero GR-4 que nos lleva a Sant Cristófol. Así nos lo indica un poste situado en una curva cerrada del camino vecinal. Es una senda de montaña que desciende en pendiente fuerte. Seguimos las señales rojas y blancas del GR-4 y llegamos a una pista ancha de tierra: la tomamos a la derecha. Flechas amarillas, a contracorriente, compartimos camino a la inversa con el Camí de Sant Jaume.
Entramos en la urbanización de Can Prat, por la calle Carrer de les Agulles. Seguimos las marcas rojas y blancas. Siempre por la misma calle.
Salimos de Can Prat, a veces las señales en los postes de la luz están cubiertas con pintura rosa, pero no hay pérdida posible. Llegamos a una curva muy cerrada a nuestra derecha y en ella un poste nos indica el camino hacia Manresa, a nuestra izquierda.
Seguimos las señales rojas y blancas del GR‑4. siguiendo la dirección hacia Sant Jaume de Castellbell, llegamos a un cruce y tomamos a la izquierda, dejando Sant Cristòfol a nuestra espalda. Descendemos hacia un torrente, guiándonos por las marcas del GR‑4. Cruzamos el cauce y dejamos una casa a nuestra izquierda. Otra bifurcación: tomamos a la derecha, siguiendo las pistas rojas y blancas.
Llegamos a la carretera asfaltada y tomamos a la izquierda para bajar hasta el puente. Tomamos la dirección de Castellbell y el Vilar. Tras pasar el puente y al lado del restaurante aparece un camino a la izquierda que nos hace subir. Un poste nos indica la dirección de Manresa.
El camino de tierra se une a otro que aparece a nuestra derecha. Seguimos siempre de frente y nos encontramos con una granja porcina de grandes dimensiones a nuestra izquierda. Pasadas las edificaciones de la granja, llegamos a una bifurcación: tomamos a la izquierda siguiendo el camino. Un poste nos confirma la dirección. Dejamos las pistas del GR-4 (rojas y blancas) y ahora seguimos las marcas azul y blanco. Otra bifurcación: tomamos a la derecha. El camino nos lleva a cruzar un cauce y, tras cruzarlo, empieza otro camino a la derecha del nuestro. Un poste nos indica a la derecha la dirección de Manresa y Castellgalí.
Nuestro camino cruza otro, que tomamos a la derecha. Más adelante un camino empieza a nuestra izquierda, pero nosotros continuamos con el que llevamos. Llegamos a las primeras casas de Castellgalí. Tomamos la primera calle a nuestra izquierda, siguiendo las pistas blancas y azules. Estamos en la calle “Camino de Montserrat” y seguimos siempre de frente por ella.
Nos acercamos al núcleo del pueblo y vemos la iglesia en lo alto, en frente de nosotros. Subimos hacia ella por la calle de Sant Antoni, y aquí decimos adiós a las pistas azules y blancas y al Camino de Santiago catalán, puesto que nuestro Camino Ignaciano sigue recto pasando por delante de la fachada de la iglesia.
Comemos en el restaurante la Taverna, muy recomendable, un excelente menú y unas vistas de la montaña de Montserrat preciosas. Continuamos adelante y al final de las casas del pueblo, empieza un camino de tierra junto a un poste de electricidad. Un cartel nos indica que entramos en el antiguo camino de los peregrinos de Manresa a Montserrat que data del siglo X. Empezamos un fuerte descenso en dirección a la carretera C-55. Vamos bajando hasta llegar a ella, que tomamos a nuestra izquierda. Continuamos por un sendero de tierra paralelo a la carretera unos 500 metros y, pasado el puente sobre un río, dejando un campo de golf a nuestra izquierda, entramos en un camino medio asfaltado que empieza en la izquierda.
Vamos bordeando el campo de golf y el cauce del Cornet que quedan a nuestra izquierda. Un monumento recuerda el martirio en ese lugar de dos religiosas en 1936. Bifurcación: tomamos a nuestra derecha, para evitar cruzar el río. Después de 600 m llegamos ante la casa privada de La Masía (Can Cornet) y tomamos el camino que sigue a nuestra derecha y que nos hace subir hacia una vieja cantera de piedra. Es una senda empinada y que va haciendo zigzags. Grandes piedras en el camino nos permiten adivinar la presencia de la cantera, que no llegamos a ver, puesto que el sendero sigue su ascensión sin pasar por la cantera. Al llegar casi a lo alto, delante de unos campos de cultivo, nuestro camino gira a la izquierda y, a unos 200 metros, acaba en otro, que tomamos a la izquierda. A poco alcanzamos a ver ya a distancia la ciudad de Manresa.
Siempre en nuestro camino, hacia delante, sin meternos por otros caminos que van surgiendo a derecha e izquierda, nos dirigimos al castillo de Oller del Mas. Tras recorrer kilómetro y medio, se nos une un camino por la izquierda y en unos metros más, llegamos a 100m de las puertas del castillo. Nosotros giramos a la derecha y pasamos junto a una columna que nos indica que estamos sobre la antigua calzada romana que seguramente Ignacio tomó para acercarse a Manresa. Dejamos un camino que baja a nuestra derecha y seguimos hacia unas casas, que pasamos dejándolas a nuestra izquierda. Después de una corta bajada, llegamos a la entrada de otra casa y en ese punto tomamos a la izquierda un camino que baja hacia la riera. Descendemos y la cruzamos por un pequeño puente.
Pasado el riachuelo, giramos a nuestra derecha unos 50 m y subimos por un camino que vamos a seguir, junto a un muro de piedra. Una vez arriba tomamos a la izquierda y nos dirigimos hacia unas casas que pasamos y seguimos recto hasta un nuevo cruce, con unos postes de electricidad muy visibles. En el cruce tomamos a nuestra derecha, alejándonos del barrio de El Xup.
Seguimos de frente. Giramos bruscamente a la derecha para entrar en una granja, pero nosotros seguimos de frente, por un camino antiguo, no muy bien marcado que pasa entre los campos de labranza. A unos 200 metros se bifurca. Tomamos el sendero estrecho que sigue recto a nuestra derecha.
Nuestro camino cruza un camino asfaltado. Seguimos recto en dirección a la Torre de Santa Caterina, una antigua atalaya. Vamos rectos hacia ella. Un parking a nuestra izquierda nos allana el camino para llevarnos hasta la Torre.
Una vez allí, tenemos frente a nosotros Manresa: La Basílica de La Seu y el edificio de la Casa de Ejercicios Espirituales de la Cova de Sant Ignasi. Abajo salvando el río Cardoner vemos el Puente Viejo, el puente medieval en lomo de asno, que hemos de cruzar como lo hiciera Ignacio de Loyola hace casi 500 años.
Bajamos del Torreón por un camino que parte justo delante, en dirección a la Cova. La fuerte bajada nos lleva casi hasta la ermita de la Virgen de la Guía, que vemos a nuestra derecha. Dice la tradición que, al llegar Ignacio a este punto, se encontró al pueblo en romería en honor de la Virgen. Muy probablemente se encomendó a la Virgen de la Guía para que le guiase en su peregrinar. Tomamos la carretera a nuestra izquierda, para cruzar por un puente las vías del tren. Bajamos a la carretera del río Cardoner y giramos a la derecha para dirigirnos al Puente Viejo.
Lo cruzamos con la emoción de quien está llegando al final de un largo trayecto, a un lugar largamente deseado. De frente y en lo alto, el edificio de la Cova de San Ignacio. Al final del puente, un poco a la izquierda, parte una calle que sube hacia la Cova.
Que ver:
Castellgalí: pequeña población de 1.700 habitantes, pero de gran tradición peregrina. Sus orígenes también son muy antiguos, ya de tiempos de los íberos, dada su ubicación privilegiada en lo alto de una montaña con vigilancia sobre el valle del río Cardoner. Los pobladores romanos dieron el nombre de Boades a este asentamiento. En la Edad Media, con la afluencia de peregrinos que transitan el Camino Real y que se dirigen al monasterio de Montserrat, Castellgalí es conocido por su hospedaje y por las herrerías. Con toda seguridad el peregrino Ignacio de Loyola pasó varias veces por Castellgalí en sus idas y venidas a Montserrat, durante su larga estancia en Manresa.
Ermita de Sant Jaume de Castellbell: Esta iglesia se encuentra en el término del castillo de Castellbell, en el lugar llamado Marganell. Este lugar está documentado desde el 924. Es un edificio de una sola nave, rectangular, con un ábside semicircular situado en el este. Éste está cubierto con una bóveda de cuarto de esfera y un tejado con losas de piedra. En el ábside hay una ventana de doble derrame acabada con un arco de medio punto monolítico. La nave está cubierta con bóveda de cañón y un tejado de teja árabe. En la esquina de poniente se encuentra la puerta de acceso, adovelada, y la cima del piñón de este mismo muro se alza un sencillo campanario de espadaña. Debajo de éste se abre una ventana en forma de cruz. En el piñón del muro de levante hay una pequeña cruz de piedra. El aparato es regular, obrado con pequeños sillares dispuestos en hiladas y rompejuntas. El estado de conservación de esa capilla rural es bueno.
Santa Caterina: Torre de vigía, atalaya.
Manresa: Esta ciudad ignaciana acogió a los primeros jesuitas en 1602. Desde entonces la ciudad ha mantenido una presencia ignaciana constante, que hoy recibe un nuevo impulso con la llegada de los “peregrinos ignacianos”. Visitar los múltiples lugares ignacianos en Manresa y sus lugares monumentales merece un tiempo largo de permanencia (consultar la web de turismo). El Santuario de la Cova de Sant Ignasi es un lugar ideal para acabar nuestra peregrinación, recoger nuestra experiencia interior y discernir las luces y sombras que seguramente habremos experimentado a lo largo de nuestro Camino Ignaciano. No hemos de tener prisa en marcharnos de este lugar tan emblemático para la espiritualidad ignaciana.
Oller del Mas: 500 años de historia acogieron a Íñigo el 1522. La Heretat Oller del Mas hoy tiene más de 1.000 años de historia, y, por eso, ya en 1522 la familia pudo acoger en su castillo a Iñigo durante su tiempo en Manresa. Testimonio de la devoción de la familia a san Ignacio es la capilla familiar del siglo XVII dedicada al santo. Generaciones se han sucedido en el castillo, pero la capilla se ha mantenido en el mismo sitio. Los peregrinos ignacianos pasan junto al castillo, que abre sus puertas para invitarlos a tomar una copa de vino, si disponen de tiempo para degustarlo. Está a las afueras.
Basílica de Santa Maria de Santa María de Manresa (La Seu)
La Basílica Colegiata de Santa María de Manresa, conocida popularmente como "La Seu", es el principal monumento de la ciudad.
La iglesia gótica que hoy podemos contemplar fue diseñada por el maestro de obras Berenguer de Montagut, que también proyectó obras tan importantes como la basílica de Santa María del Mar de Barcelona. La concepción arquitectónica de La Seu sigue los principios más fundamentales del gótico catalán. En ella predomina la austeridad en la decoración y la preferencia por los volúmenes horizontales, además de vertebrarse alrededor de una nave principal de gran amplitud. Las obras del templo empezaron en 1328 y se alargaron hasta finales del siglo XV. La fachada principal y la torre del baptisterio son de estilo modernista y de inspiración neogótica, diseñados por el arquitecto Alexandre Soler i March, asesorado por el célebre Antoni Gaudí.
La visita a La Seu también resulta de gran interés por las importantes piezas artísticas obras de arte que conserva en su interior. Del imponente conjunto de retablos góticos que se encuentran expuestos en las capillas laterales de la nave, sobresale el Retablo del Espiritu Santo (1394), obra del taller de los hermanos Serra de Barcelona y uno de los mejores ejemplos del estilo gótico italianizante en Cataluña.
La Cueva de San Ignacio: En uno de los abrigos rocosos tan característicos del paisaje de Manresa, a resguardo de los elementos, pero con una magnífica vista panorámica de la montaña de Montserrat y del río Cardener, San Ignacio de Loyola pasó una temporada meditando y escribiendo la primera versión de sus célebres Ejercicios Espirituales.
Con el paso de los años, esta sencilla cuevecita se acabó convirtiendo en el edificio más monumental y fastuoso de la ciudad. El imponente santuario erigido sobre la roca original se ha convertido, de manera indiscutible, en el lugar ignaciano por excelencia de Manresa, además de ser uno de los referentes más universales del mundo jesuítico.
En el Santuario de la Cueva de San Ignacio, paisaje y arquitectura se fusionan de manera sorprendente, formando una fachada artificial sobre el “puig” de Sant Bartomeu, que es uno de los elementos más visibles de la entrada de Manresa. Su decoración, con una mezcla de estilos que conjunta el barroco de la escuela escultórica manresana con el modernismo de Josep Llimona, Se convierte en un rasgo de identidad que diferencia este santuario del resto de espacios patrimoniales de nuestra ciudad.
El Santuario de la Cueva ha transformado su decoración interna en 2021. Se instaló un conjunto de mosaicos que decoran las ocho capillas laterales de la iglesia de la Cueva de Manresa.
Regreso, tomamos el coche y hasta Barcelona son unos 55 m.





























No hay comentarios:
Publicar un comentario