Mambrú se fue a la guerra, 1985 de Fernando Fernán Gómez.
Seis años, desde 1980, llevaba, Fernando Fernán Gómez sin ponerse tras la cámara, y precisamente en 1985-86 realizaría dos: Mambrú se fue a la guerra y El viaje a ninguna parte. En este intervalo publicó la novela El viaje a ninguna parte y la obra teatral Las bicicletas son para el verano, además de artículos, relatos y guiones, participo en veintiuna películas como actor, en programas y series de televisión.
La película se inspira en la historia de Manuel Cortés, alcalde socialista de Mijas, que acabada la guerra civil vivió 30 años oculto en un agujero del interior de su casa. Es esta misma historia se fundamenta la película La trinchera infinita (2019), protagonizada por Antonio de la Torre y dirigida por los ahora famosísimos “Moriarti”, la vida de este alcalde fue relatada también en el documental de 2011 “30 años de oscuridad” de Manuel H. Martín.
Sinopsis:
La noticia de la muerte de Franco tiene una especial resonancia en la familia que forman Florentina (María Asquerino), su hija Encarna (Emma Cohen), su yerno Hilario (Agustín González) y los hijos del matrimonio, Juanita (Nuria Gallardo) y Manolín (Jorge Sanz). Florentina comunica al resto de la familia una noticia mucho más importante que la muerte del dictador: su marido Emiliano (Fernando Fernán-Gómez), un republicano al que habían dado por muerto en la guerra civil, está vivo, ha permanecido oculto bajo un pilón del patio de su vivienda. Durante el franquismo ha permanecido oculto en la propia vivienda familiar. Sin embargo, pronto descubren que al resucitar a Emiliano no podrán cobrar la pensión del estado, por lo que deciden que lo mejor es que Emiliano vuelva a ocultarse en su zulo.
Estamos ante una comedia dramática atípica pero plena de humanidad y ternura, donde la buena nueva de la muerte del dictador no servirá para que las aguas vuelvan a su cauce y el pobre de Emiliano recobre su libertad, todo lo contrario, es cuando comenzaran los problemas del supuesto difunto.
Fernán Gómez nos muestra su gusto por la mezcla de géneros, comedia y drama se funden a lo largo de todo el film, que se apoya en el sólido e ingenioso guion. La película nos muestra una radiografía de la sociedad española de la época, sin olvidar la sátira política.
Se nos muestra con mucha crudeza las grandezas y debilidades las miserias de la condición humana, los personajes hacen gala de todo tipo de sentimientos, en ocasiones contradictorios y mezquinos, como la dignidad, el amor, la cobardía, la venganza, la codicia y la bajeza moral.
Cuando Emiliano sale de su encierro, todos son parabienes y elogios hacia su persona, mostrando sus familiares un auténtico orgullo ante el «resucitado» y todo lo que este ha representado: lo reciben cantando el himno de Riego y vitorean al unísono «¡Viva la Republica!».
- Es un héroe, exclama lleno de júbilo el yerno (Agustín González)
- Un mártir, rectifica María Asquerino (la esposa)
- Bueno, las dos cosas, las dos cosas, concede Agustín González.
La vuelta de Emiliano una vez sale de su encierro supone para unos la ruptura que impide una serie de necesidades y comodidades a las que son incapaces de sustraerse, para otros el viejo republicano, les enfrenta con un pasado del que se avergüenzan o les cuestiona de raíz los fundamentos sobre los que han ido edificando su vida actual.
Su presencia termina siendo molesta para todos, e incluso a su propia esposa (una estupenda María Asquerino) agobiada por el entramado que le rodea.
Cuando la familia atisba una posibilidad de enriquecimiento con la pensión que le correspondería al «fallecido», entonces aflora el egoísmo y el sentimiento de codicia, quedando aparcadas la dignidad, las ideas elevadas y las cuestiones ideológicas. Se hace entonces una crítica muy acertada al consumismo, y así vemos cómo la hija (una magnifica y muy cómica Emma Cohen) se lanza a comprar compulsivamente electrodomésticos a plazos con un dinero que todavía no ha cobrado.
Tener que volver al zulo conduce a Emiliano a la locura. De nuevo habla con el retrato de Azaña como si se tratara de un amigo invisible que le ayudará a lidiar con la soledad, finalmente, saldrá de su encierro y tocando el tambor se mostrará al pueblo y tratara de demostrar a todo el mundo quién ha sido y quién es Emiliano el Rubio. Emiliano reconoce a compañeros de armas en las caras de los transeúntes (en realidad son los nietos de sus viejos camaradas), pero ya nadie lo recuerda y, lo que es peor, a nadie le interesan las ideas e ideales que dice representar.
Dirección: Fernando Fernán Gómez
Guion: Pedro Beltrán
Música: Carmelo A. Bernaola
Fotografía: José Luis Alcaine
Montaje: Pablo G. del Amo
Reparto: Fernando Fernán Gómez, María Asquerino, Agustín González, Ema Cohen, Nuria Gallardo, Jorge Sanz, Carlos Cabezas, Alfonso del Real, Francisco Vidal, Tony Valento, José Segura, Francisco Casares, María Luisa Ponte
Las actuaciones son dignas de elogio, sobre todo un maravilloso Fernán Gómez que se mimetiza con su rol, una María Asquerino. que da toda una lección de complejidad en un papel dual donde ha de complacer a su familia o defender a su marido, muy remarcable cuando se viste de forma atrevida para su marido.
Destacar también a un jovencísimo Jorge Sanz que da vida a Manolín, el nieto de Emiliano, él único que empatiza con su abuelo, haciendo creíble ese sentimiento de nulo sentido de la vida y el alejamiento de lo político.
Fernando Fernán Gómez, crea unos personajes que, son prototipos caricaturescos de un mosaico social propio de los años de la transición: Florentina (María Asquerino), la esposa, fiel a su marido, pero con dudas sobre el futuro y el porvenir de su familia; la sufridora en silencio Encarna e Hilario (Emma Cohen y Agustín González) dan vida al matrimonio de la segunda generación a los que el estado de bienestar les plantea la duda de olvidarse de la memoria y la conciencia política. Juanita (Nuria Gallardo) y Manolín (Jorge Sanz) representan por último a la juventud, los nietos, ella, adora a su abuelo, pero mantiene una relación con el nieto de un fascista, es el dibujo de la futura de reconciliación. Manolín, es el que ve el mundo desde la distancia, desde el alejamiento político, pero a su vez es el más cercano a su abuelo.
El título Mambrú se fue a la guerra está inspirado en una famosa canción francesa (dedicada a John Churchill, primer duque de Marlborough con motivo de su participación en la guerra de sucesión española), es la versión en español de una canción popular infantil francesa, Marlbrough s'en va-t-en guerre.
Resulta interesante las escenas del inicio de la película, donde para indicarnos el paso del tiempo, se utiliza un montaje alterno, filmando los pies del topo caminando por el zulo, mientras la chiquillería juega arriba al corro cantando la canción de “Manbru, se fue a la guerra” y vemos en unos pocos planos cómo va cambiando el vestuario de las niñas desde la guerra civil hasta 1975.
Presupuesto y recaudación:
La película fue en general bien acogida por la crítica. Pero sin llegar a ser exageradamente aclamada
Presupuesto: 44.000 €
Recaudación: 154.000 €
Premios:
Goya 1987, la primera edición: Mejor Actor Principal (Fernando Fernán-Gómez). Nominada también a Mejor Actor de Reparto (Agustín González) y Mejor Guión Original.
Fotogramas de plata 1987, ganador al mejor actor Fernando Fernán Gómez, nominado Jorge Sanz
La película puede verse en Movistar y FlixOlé.
También interesante una presentación de la película en RTVE en la historia de nuestro cine.


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